Saturday, August 25, 2012

591 Photography permanent exhibition: Entre Q'alas y Lonq'os- Liese Ricketts


I am a photographer. In the sixth grade, I wanted to be an archaeologist, inspired by Heinrich Schliemann and his excavation of Troy; then, in college, a linguist. The relationship in these directions exists within my documentary work, a search for meaning amid fragments. Through the viewfinder, I create syntax among the elements I arrange, quite consciously most of the time. Revisiting the negative, I remember what I diagrammed in my mind. I reconstruct the visual grammar but I am never conscious of the whole, the whole meaning, just elements and compositions of structure and surmise.

The 591 Photography online exhibitions are back, opening with this unique piece of work by Liese Ricketts. The special grayish gold tone in the photos comes from being printed on metal, an excellent choice for this series. - Mr Urbano

WATCH the Exhibition



I do not understand why I came to this land of my father's family, so very far away, to make photographs of fighting bulls and their owners/breeders. I do not remember my primary impulse, except to say I thought I would learn something from a place and people unfamiliar. In looking at the images, I remain confused, like someone trying to put together a jigsaw puzzle, putting the blue sky pieces in one pile, the dark ground pieces, in another. It is difficult to decipher the meaning. I try to remember what I learned, although my observations are like those of a casual tourist on planet Pluto, which they say is no longer a planet. I am a Midwestern woman, middle aged and middle class. I am the Other. "Ni fu, ni fa."


The Lonq'os, these human lovers of fighting bulls, I distinguish from the Q'alas, the fine bulls themselves. In centuries past, Q'alas referred to the white breeders of European descent who owned the best bulls, as opposed to the Lonq'os, the strong farmers who raised equally great bulls, but used them for plowing the fields as well. The men and women who keep, care, and breed these massive fighting bulls have a deep affection for them. It is the bond that makes one wonder why so, like one might do when seeing an extremely attractive man with his fat wife.

The photographs examine a cult, a culture, deeply rooted in the land, climate, and history of this oasis in the parched desert of Arequipa, in Southern Peru.  The depth of passion for this spectacle of bull fighting bull is so ingrained that to try to understand it is like stringing syllables of an unwritten language together in a way that might make sense, yet might not at all. These men and women religiously keep alive, revere, and safeguard the heritage of these rituals. 


Bull fights bull, with courage and bravery, in a dust-raising dance, elegant in its ferocity. The bulls have a bright red string tied to a hoof, to ward off the evil eye. In competitions, their men wear a uniform of all white with large white straw hats. They share a pride, passion, and obsession I can never know or understand.  The crowded spectacles, immensely popular, end with gleaming trophies and precious recognition; and, in this special culture, there is a winner but, to my great astonishment and joy, no loser.

Liese A Ricketts
Chicago, 2012
Photos © Liese Ricketts
Website www.deadphoto.com


Entre Q’alas y Lonq’os: el manifiesto de un artista

Soy una fotógrafa. En sexto grado, inspirada por Heinrich Schliemann y su excavación de Troya, quise ser arqueóloga. Luego en la universidad, lingüista. La relación con estos intereses se manifiesta en mi trabajo documental, en la búsqueda de significado entre fragmentos. A través del visor, creo sintaxis con los elementos que ordeno, de manera consciente la mayoría de las veces. Revisando el negativo, recuerdo lo que diagramo en mi mente. Reconstruyo la gramática visual pero nunca soy consciente del todo, del significado completo, sólo de elementos y composiciones hechas de estructura y conjetura.

No entiendo por qué llegué a esta tierra tan lejana de la familia de mi padre a tomar fotografías de toros de pelea, de sus dueños y criadores. No recuerdo el impulso primario, sólo que pensé aprender algo de un lugar y gente desconocidos. Viendo las imágenes, permanezco confundida, como si fuera alguien tratando de armar un rompecabezas, colocando las piezas azules en una pila, las del suelo oscuro en otra. Es difícil descifrar el significado. Trato de recordar lo que aprendí. Mis observaciones son como las de un turista fortuito en el planeta Plutón, aunque dicen que ya no es un planeta. Soy una mujer del medio oeste, de edad madura y de clase media. Soy la otra. “Ni fu, ni fa”.

A los Lonq’os, los humanos amantes de los toros de pelea, los distingo de los Q’alas, los magníficos toros. En los siglos pasados, Q’alas se refería a los criadores blancos de descendencia europea, que poseían los mejores toros, en contraste a los Lonq’os, los fuertes campesinos/ granjeros/ chacareros que criaban toros grandes pero los usaban también para arar los campos. Los hombres y mujeres que cuidan y crían a estos enormes toros de pelea les guardan un cariño profundo. Es un vínculo que lo lleva a uno preguntarse cómo es eso posible? Es como cuando uno ve a un hombre muy atractivo junto a su esposa obesa.
Las fotografías examinan un culto y una cultura, profundamente enraizados en la tierra, en el clima, y en la historia de este oasis en el desierto de Arequipa, al sur del Perú. La pasión por este espectáculo del toro peleando al toro está tan arraigada que intentar entenderla es como hilar sílabas de un idioma sin escritura en una forma que pueda o no tener sentido. Estos hombres y mujeres guardan, veneran, y protegen religiosamente el patrimonio de estos rituales.


Los toros pelean a los toros, con valentía y coraje, en una danza elegante en su fiereza que levanta el polvo. Los toros llevan una cinta roja atada a una pata para cuidarlos del mal de ojo. En las competencias, los hombres usan un uniforme blanco y llevan sombreros de paja grandes y blancos. Comparten un orgullo, una pasión, una obsesión que nunca conoceré o entenderé. Estos espectáculos, abarrotados e inmensamente populares, terminan con trofeos relucientes y preciados reconocimientos. Y en esta cultura particular, hay siempre un ganador, pero para mi gran sorpresa y felicidad, nunca hay un perdedor. 

Liese A Ricketts
Chicago, 2012

2 comments:

Michael W said...

Brilliant!

br said...

a wonderful photo exploration!!!